4.5. Suspenso. Puta, puta y mil veces puta. La muy perra me había suspendido. Ahora me tendré que pasar todo el verano estudiando.
Sonó el timbre y enfadado me levanté de mi silla dirección al pasillo.
-No se vaya, venga a mi despacho. Quiero comentar con usted el examen, me dijo gritando desde su mesa.
Fenomenal, se quería regocijar de mi miseria.
Fui a su despacho, piqué a la puerta pero no había nadie. Esperé sentado en el suelo. Pasaron unos minutos. La vi llegar. Llevaba minifalda y una blusa blanca muy ceñida al cuerpo. Los tacones machacaban el suelo. La muy golfa estaba buena. Todo lo que tenía de atractiva lo tenía de estúpida.
-Levántese del suelo, parece un mendigo. Pase.
Una vez dentro me dijo que el examen era muy flojo y que le sorprendía mi rendimiento. Chorradas para cubrir su conciencia. Sin embargo hubo algo que dijo que me hizo cambiar drásticamente la opinión.
-… Sin embargo, hay un método que le valdría para aprobar su examen.
Poco a poco se fue acercando y me fue quitando la chaqueta.
Me besó fuertemente. Yo le metí la lengua. Había que aprovechar. Le toqué el culo con mi mano y lo manosee.
-No eres tonto eh, me dijo.
Corrió hacia la puerta y cerró con llave y apoyándose en el marco se fue quitando lentamente la ropa. Uno a uno, los botones de la camisa se fueron desabrochando para que yo, iluso de mi, viera unas tetitas bien puestas, como dos flanes, pequeños y temblorosos.
Continuó con su falda. Abajo. Se dejó los tacones puestos y contoneando su cadera se acercó hacia mí y me agarró el paquete. Era maestra también en esto.
Yo tenía el portaminas cargado. Me bajó los pantalones y me la empezó a chupar. Chupaba la polla con el mismo malhumor con el que impartía la clase lo que me daba más morbo.
-Ven aquí, hoy te voy a enseñar yo, le dije en un arrebato de masculinidad.
La agarré del pelo y cuando la tuve a mi altura le bajé las bragas y se la enchufé. ¡Toma! Esta por suspenderme. Esta otra por perra. ¡Toma zorra! Toma, toma y toma. Le gustaba. Le gustaba que le metiera mi tiza en su húmeda pizarrita.
-¿Te gusta, verdad, te gusta? Insistí.
Seguí metiéndosela fuertemente. Cuando la sacaba para embestir de nuevo, me ví mi polla. Estaba roja como un tomate.
-Qué como te lo estás pasando ahí dentro, pequeña compañera de viaje, le susurré a mi verga.
El ritmo era frenético. Me correría en breve. No tenía tanta práctica como para durar más. Me corrí. Jódete. Nos quedamos inmóviles un par de rato. Cuando me repuse, se la saqué.
-Ahhh, exclamó. Tienes un 8. Un notable.
Me subí el pantalón, y mientras, ella, escribía con mala letra en un papel. Me lo extendió. Lo agarré con mala gana y salí de su despacho.
En la puerta lo abrí: Por error de corrección su nota es de 8. Notable. Entréguelo en secretaría.
Puta, puta y mil veces puta.
Autor: Poeta de guardia - Publicado: 2006-10-24 21:21:25
